La Podología geriátrica es el tipo de podología que se especializa en el pie del personas Senior. 

Los pies geriátricos han soportado muchos pasos y el peso del cuerpo durante años. Es por eso que al llegar a cierta edad éstos empiezan a notar no solo el paso del tiempo, sino también algunos síntomas relacionados con la edad. Para favorecer la independencia de la persona Senior, prevenir caídas y otros problemas asociados con la movilidad, los pies requieren una atención adecuada. 

Qué patologías tratamos

Las lesiones más frecuentes por las que las personas mayores de 65 años acuden a la consulta podológica son:

  • Alteraciones en los pies:

 

    • Hallux valgus: El halux valgus o juanete es una deformidad del dedo gordo que produce una prominencia lateral del hueso
    • Pie plano: Es un término que se utiliza para describir aquel pie que cuenta con la ausencia total o parcial de la curvatura, creando un área de máximo contacto de la planta del pie con el suelo.
    • Pie cavo: Es aquel pie que presenta un arco más arqueado o exagerado que un pie normal, haciendo que el pie sea relativamente inflexible. Esto aumenta el reparto del peso hacia la zona del antepié, produciendo dolor.
    • Pie valgo: Es aquel pie que sufre una desviación del talón hacia fuera y un “efecto de caída” de la parte interior que parece tocar el suelo. Provoca cierta inestabilidad a la hora de caminar o correr.
    • Pie varo: Es aquel pie que orienta su planta hacia dentro, apoyando el borde externo y los últimos dedos (anular y meñique). Normalmente, va asociado a una lateralización de las piernas y de las rodillas.
    • Espolones: Estas alteraciones consisten en depósitos de calcio que se localizan en los huesos de los pies. En ocasiones pueden ser sumamente dolorosos y molestos. Por su frecuencia destaca el espolón calcáneo. 

  • Alteraciones en la piel y en las uñas:

 

    • Callo: Es un engrosamiento de la pie que se forma en la parte de arriba o en un lado de un dedo del pie. Generalmente se desarrolla en la porción ósea del pie, en el cuarto y el quinto dedo. Está causado, en la mayoría de las veces, por un calzado que no se ajusta al pie. 
    • Dureza: Es un engrosamiento de la piel del pie, más grande que el callo y no cuenta con bordes definidos. Suele aparecer en la planta del pie, sobre todo en la porción ósea que se encuentra entre la planta y los dedos (antepié), que es la zona donde recae el peso del cuerpo al caminar.
    • Ojo de gallo: También conocido como heloma interdigital, es una lesión que aparece entre los dedos del pie. Consiste en la maceración de la piel que se encuentra entre los dedos. Es una lesión más dolorosa que el callo.
    • Onicogrifosis: Es un aumento exagerado del grosor de las uñas que pueden incluso acabar curvándose en espiral.
    • Onicodistrofia: Es una afectación de la coloración y/o la forma de la uña por defectos congénitos, enfermedad cutánea (psoriasis) o generalizada (lupus eritomatoso) o por origen traumático, estructural o infeccioso.
    • Grietas: Alteraciones dermatológicas que aparecen por sequedad extrema en los pies. En los talones es donde se desarrollan con más frecuencia. Las grietas, además de ser muy dolorosas, pueden convertirse en una fuente de infección.
    • Úlceras: Son lesiones abiertas de la piel que aparecen por presión o roce continuado con el calzado. 

 

  • Mala posición de los dedos:

 

    • Dedo en garra: Es una deformidad en los dedos del pie en la que se produce una flexión en la base del dedo, donde la articulación del medio es la que aparece doblada hacia abajo.
    • Dedo en martillo: Es una deformidad en los dedos del pie en las que la articulación flexionada es la del medio. Se llamada así porque la posición que adquieren los dedos es similar a un martillo.
    • Dedo en mazo: Es aquella deformidad de los dedos donde se produce una flexión en la articulación más próxima a la punta de los dedos del pie.
    • Dedo supraductus/infraductus: Más conocido como dedo superpuesto. Es una deformidad que ocurre cuando un dedo del pie se monta sobre otro.

 

  • Deshidratación de la piel de los pies: La pérdida de tejido adiposo y la deshidratación son dos factores que aumentan las posibilidades de aparición de lesiones en los pies.