El bruxismo es un tipo de trastorno dental caracterizado por apretar o rechinar los dientes, presenta síntomas bastante desagradables, como dolor en los músculos de la masticación, cuello, cabeza y que provoca cambios en la salud bucal.

Provocado por el estrés constante de la vida cotidiana, el bruxismo se genera por la hiperactividad del sistema nervioso, provocando que los músculos de la boa rechinen los dientes durante el sueño.

Cómo diagnosticamos bruxismo

En un principio, el bruxismo parece ser un problema inofensivo, pero puede ocasionar problemas más graves y el diagnóstico es fundamental para evitarlos.

En muchos casos, una persona solo se da cuenta de que tiene el trastorno cuando habla con otras personas, le avisa su pareja que rechina los dientes por la noche o después de visitar un dentista.

Además del estrés, rechinar y apretar los dientes, hay otros síntomas notables de bruxismo como:

  • dientes aplanados, fracturados o astillados;
  • desgaste del esmalte de los dientes;
  • exposición de las capas profundas del diente, debido al desgaste del esmalte;
  • mayor sensibilidad de los dientes;
  • dolor de oído y de cabeza;
  • apnea del sueño e insomnio.

Cómo la fisioterapia ayuda a combatir el bruxismo

El bruxismo está fuertemente influenciado por varios factores psicológicos, como el estrés, la ansiedad y la ira. Y la fisioterapia ayuda a controlar la tensión muscular.

Esto se debe a que el sistema encargado de masticar tiene una conexión directa con los músculos de la boca y el hioides, un hueso que es intermediario entre la ATM (articulación temporomandibular) y el cuello.

El primer paso para realizar el tratamiento es observar los movimientos de masticación y deslizamiento de la ATM, recogiendo el historial de síntomas del paciente.

Poco después se realiza el examen de posibles daños físicos, cuyo objetivo es encontrar dificultades masticatorias, en el esmalte dental y espasmos musculares.

Después de realizar los exámenes, el profesional puede solicitar pruebas específicas. Por tanto, será posible realizar los siguientes pasos.

Los primeros pasos de la fisioterapia para disminuir las causas del bruxismo son:

  • Ejercicios de fortalecimiento

Apretar y rechinar los dientes provoca una inflamación que detiene la apertura y el cierre normales de los dientes.

Por este motivo, se realizan ejercicios y masajes para fortalecer y estirar la mandíbula, ayudando a normalizar la función de la ATM.

Estos ejercicios ayudan al paciente a reducir el proceso inflamatorio en la apertura y cierre de los dientes, mejorando su masticación.

  • Auto-masaje

El automasaje es otro ejercicio que ayuda en el tratamiento del bruxismo.

Una acción que se puede realizar es utilizar ambos dedos, anular y medio, en sentido horario, y abrir y cerrar la mandíbula lentamente y distribuir la tensión del masaje en la dirección auricular, realizando esta acción hasta 3 veces al día.

Estos movimientos ayudan a que la mandíbula se relaje, mejorando la función de la articulación temporomandibular.

Incluso con la posibilidad de que el tratamiento se realice solo, es fundamental contar con un especialista para controlar los resultados del automasaje.

  • Luz infrarroja

La luz infrarroja se encarga de estimular la circulación del flujo sanguíneo en diferentes partes del cuerpo.

Y en el caso de la fisioterapia para el bruxismo, la luz infrarroja ayuda a disminuir la rigidez en la región de la mandíbula, relajando el músculo y mejorando la articulación de la región.

Es muy utilizado para acelerar los procesos de fisioterapia, ayudando a acelerar la recuperación de los pacientes con bruxismo.

  • TENS

TENS es un tratamiento que utiliza la estimulación de corrientes eléctricas para recuperar pacientes con trastornos temporomandibulares (TTM).

El bruxismo puede causar TMD y este tratamiento ayuda a relajar la mandíbula a través de la corriente eléctrica en la superficie de la piel, lo que relaja los músculos hiperactivos para aliviar el dolor.

Esta opción de tratamiento ayuda a reducir el estrés más severos del bruxismo y TMD, evitando ruidos y ruidos molestos al abrir y cerrar la boca.

Aliviar el bruxismo con fisioterapia

La fisioterapia puede ser un gran aliado para combatir las consecuencias más graves del bruxismo.

Este problema tiene varias causas, pero la principal es el rechinar y apretar los dientes, que a la larga puede provocar desgaste en el esmalte e incluso fractura dentaria.

Sin embargo, algunos tratamientos de fisioterapia como los ejercicios de fortalecimiento mandibular son elementos iniciales para que el paciente pueda mejorar el funcionamiento de la mandíbula.

El auto-masaje también es una buena alternativa. Haciendo movimientos de abrir y cerrar la mandíbula tres veces al día, ya es posible aliviar sus síntomas.

Otra alternativa es el uso de luz infrarroja, que ayuda a la circulación del flujo sanguíneo y a reducir la rigidez, dejando la mandíbula más suelta.

Y también están los TENS, que son estímulos eléctricos que ayudan a acelerar el tratamiento, evitando el TMD, una de las consecuencias más graves del bruxismo.

Si tienes cualquier duda sobre bruxismo, contacta con el equipo de la Clínica Pie Vital.