diciembre 7, 2020

El pie diabético

La diabetes es una enfermedad que afecta los niveles de glucosa, es decir, los niveles de azúcar en sangre.

Sabemos que, la glucosa es una fuente de energía para las células que forman los tejidos y los músculos, así como, es considerado el combustible para nuestro cerebro.

El tipo de diabetes varía tenemos el tipo 1 y tipo 2. Al no estar controlada la enfermedad se corren riesgos graves para la salud. Entre las consecuencias que encontramos de esta enfermedad tenemos el pie diabético. Convirtiéndose, en la causa principal de la amputación de lo miembros inferiores.

Así como, daños en los vasos sanguíneos y nervios (neuropatía).

Para tener una idea más clara, te hablaremos de lo que debes tener en cuenta si eres diabético.

Las lesiones más comunes del pie diabético son:

  • Enrojecimiento en algunas partes del pie.
  • Aumento de la temperatura del pie.
  • Callos que no mejoran.
  • Úlceras.
  • Dolor.
  • Merma de la sensibilidad.
  • Inflamación.
  • Sensación de quemazón y hormigueo.

Si estas lesiones no mejoran es posible que se cree una úlcera profunda que llegue al hueso, lo que trae como consecuencia una osteomielitis (infección del hueso) e incluso si se complica podría gangrenarse el pie.

Usualmente, la pérdida de sensibilidad hará que no nos demos cuentas de las ampollas, llagas o heridas en los pies, esto hace que sea difícil la curación, elevando el riesgo de infecciones, úlceras o proceso gangrenoso que ameritaría una amputación.

La única forma de prevenir el pie diabético es manteniendo los niveles de azúcar en sangre en la normalidad. Para ello, es necesario:

  • Cumplir el tratamiento que indica el médico, es decir, tomar los medicamentos, hacer ejercicio y mantener una dieta sana.
  • Registrar los niveles de azúcar, eso se logra con el aparato de mediciones a través de tiras reactivas.
  • Mantener contacto con tu médico y podólogo  y consultar cualquier problema, de manera que pueda evaluar la enfermedad y cambiar el tratamiento si fuere el caso. Esto hace que se evite en un 50% las amputaciones.

Un buen control de la enfermedad hace la diferencia y disminuye el riesgo en la salud.

Recomendaciones

Para mantener un pie sano cuando tienes diabetes es aconsejable:

  • Evitar cortar las uñas,acude a un podólogo colegiado.
  • Evitar caminar descalzo.
  • Comprobar la temperatura del agua antes de asear los pies.
  • Utilizar cremas hidratantes que eviten la sequedad de los pies.
  • Asistir al podólogo para que evalué el grado de sensibilidad y así detectar los signos de neuropatía y artropatía.
  • Asear los pies diariamente.
  • Revisar los pies al menos una vez al día.
  • Asistir al podólogo para que elimine las callosidades y corte las uñas adecuadamente.
  • Evita la utilización de sandalias o zapatos sin calcetines.
  • Aplica masaje en los pies diariamente, esto activará la circulación sanguínea.

Si aparecen callosidades o deformaciones en los pies es importante que vayas al podólogo para que evalúe las lesiones y pueda indicarte un tratamiento personalizado.

Generalmente, el tratamiento trata de la eliminación de la piel infectada o necrótica realizando curas diarias en centros podológicos especializados e incluso puede que la cura sea más complicada que requiere de un cirujano vascular.

Por otro lado, hay síntomas que suelen estar muy ligados a la diabetes y como mencionamos anteriormente, varían al tipo de diabetes, es decir, la diabetes tipo 2 los síntomas, inicialmente, pueden presentarse más levemente, y generalmente en la diabetes tipo 1 los síntomas aparecen muy rápido y son más graves.

Síntomas de la diabetes tipo 1 y tipo 2

  • Incremento de sed.
  • Apetito extremo.
  • Necesidad de orinar frecuentemente.
  • Pérdida de peso misteriosamente.
  • Presencia de cetonas en la orina.
  • Irritabilidad y fatiga.
  • Ampollas que se curan muy lento.
  • Visión borrosa.
  • Infecciones de encías, piel y vaginales.

En cuanto al desarrollo de la diabetes tenemos que, la diabetes tipo 1 se puede desarrollar a cualquier edad, más común en la niñez o adolescencia y la diabetes tipo 2 es más común también aparece a cualquier edad, sin embargo, es mucho más común en personas mayores de 40 años.

Aunque la diabetes tipo 1 no se puede prevenir, podemos ayudar a tener una mejor calidad de vida. En cuanto a la diabetes tipo 2 se puede prevenir para ello es importante tener:

  • Una alimentación equilibrada y saludable. Evita los alimentos con mucha grasa y carga calórica. Elige para tu consumo alimentos con fibra.
  • Consume frutas, verduras.
  • Haz ejercicio, evita el sedentarismo. Una actividad física de aproximadamente 30 minutos diariamente es lo ideal, puedes caminar, montar bicicleta, nadar entre otras.
  • Pierde los kilos que tienes de más, el sobrepeso no te ayuda con la enfermedad. Un promedio sería perder al menos un 7% de tu peso. Si estás embarazada, perder peso no es lo adecuado en este caso consulta a tu médico.

Una fórmula clave para perder peso de manera sana es cambiar los hábitos de alimentación y realizar actividad física.

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FUENTES: sanitas, webconsultas, pixabay, mayoclinic.

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